San
Martín de Pusa
Sobrio señorío toledano
Sobrio señorío toledano
Estas tierras han sido habitadas por diversas civilizaciones desde el Neolítico. Poblada por celtas y romanos. Con fuerte impronta y leyenda de mozárabes y templarios, el Pozuelo es el génesis del que fue más tarde Señorío de Valdepusa con capital en San Martín de Pusa.
Vista del palacio de la familia Fernández de Córdoba en San Martín de Pusa
El señorío de Valdepusa tiene sus orígenes en un señorío solariego propiedad del Camarero Mayor del infante don
Fernando quien ya lo poseía en 1293.En el siglo XIV, paso a ser
señorío jurisdiccional por concesión
de Pedro I de Castilla el 26 de Mayo de 1357 a
don Diego Gómez de Toledo, noble toledano que llego a emparentar con este monarca, ya que su hija pequeña
doña Teresa tuvo una hija con el
monarca, doña María, que luego sería priora del toledano convento de Santo Domingo “el real”.
La villa de San Martín de Pusa
se encuentra situada en el centro del antiguo señorío. Su fundación se debe a los vecinos
del antiguo y cercano poblado de El Pozuelo, que acogiéndose a la Carta Puebla,
otorgada por su señor don Payo de Ribera el 3 de Abril de 1457, pasaron a residir en
esta.
Jardines de la casa-palacio de los señores de San Martín de Pusa
La genealogía de este Señor de Valdepusa, tiene como progenitores
al legendario don Per Afán de Ribera Adelantado de Andalucía, y a su
segunda esposa la toledana doña Aldonza de Ayala y Gómez de Toledo Señora de
Valdepusa. Ambos fundaron la cartuja sevillana de Nuestra Señora de las Cuevas, donde están
enterrados. Después de la exclaustración en el siglo XIX, esta fue sede de la fábrica de porcelanas inglesas
Pigkman y Compañía de Sevilla y más tarde sede la Exposición Universal de Sevilla celebrada en 1992.
Un nieto de estos, levanto, en San Martín de Pusa, una casa fuerte en 1470 junto a una antigua
torre, perteneciente a un castro celta, pues en ella se halló una escultura
zoomorfa de un verraco vettón (500-150 a.C).
Junto al palacio o casa-fuerte y
las viviendas de los primeros pobladores se levantó un templo bajo la
advocación de San Martín Obispo de Tours, por estas razones y por encontrarse
esta villa en el valle del Pusa tomó el gentilicio de Valdepusa. Fue desde
antiguo conocida como San Martín de Valdepusa.
En el siglo XVI, la villa de San Martín de Pusa
se convirtió en el centro
administrativo y de justicia del señorío, y a él pertenecía Santa Ana de Pusa y
Los Navalmorales de Pusa, e incluso Malpica. Por este motivo se impulsaron
grandes obras, como la iglesia actual, el ayuntamiento, el pósito, la cilla, la
casa donde residía el administrador, un hospital para peregrinos (casa rectoral),
así como la remodelación del palacio.
Su esbelta iglesia, y en especial su torre, construida sobre otra anterior,
es de finales del XVI. Obra de aparejo toledano, donde el ladrillo se nos
muestra sobrio y arquitectónicamente majestuoso. Parece salida de las manos del maestro Fray Lorenzo de San Nicolás, creador del barroco-talaverano,
y autor de la torre de la iglesia de Los Navalmorales, con la cual guarda gran
parecido.
Villa amada por sus señores, los cuales alcanzaron el título de Marqués
de Malpica, con Grandeza de España, luego duques de Arión.
El palacio de San Martín de Pusa, fue dado en el
siglo XIX, junto con el título de marqués de Montalvo, a don Nicolás Fernández
de Córdoba Álvarez de las Asturias y Bohórquez, quien lo recibió de su padre, décimo
séptimo señor de Valdepusa y duque de Arión, marqués de Malpica, Mirabel, Povar,
Mancera, Valero y Montalvo y conde de Gondomar, Berantevilla, Los Navalmorales y
Melgar. Por último, el título de marqués de Zugasti llegaría a esta casa por
donación de María Luisa Fernández de Córdoba y Álvarez de los Asturias Bohórquez,
hermana de don Nicolás.
Pasear por la villa de San Martín de Pusa, caminando por sus recoletas
calles y plazas, es encontrarse con una población antigua y señorial, pues todo
rezuma historia y siglos. Podremos apreciar una arquitectura de aparejo toledano,
que aquí se nos presenta de inigualable belleza. Es también, disfrutar de la
hospitalidad de sus vecinos, gentes castellanas de amable trato que emana de su
sencillez.
Portada de la casona de los administradores de los señores de Valdepusa
En la vieja casona que fue de los administradores, se hospedó Santa
Teresa de Jesús, cuando desde la Puebla de Guadalupe se dirigía a la Puebla de Montalbán,
para visitar a unos deudos.
Pasear por la villa de San Martín de Pusa, caminando por sus recoletas
calles y plazas, es encontrarse con una población antigua y señorial. Es también, disfrutar de la
hospitalidad de sus vecinos, gentes castellanas de amable trato que emana de su
sencillez.
Fachada de la ermita del Santísimo Cristo de Valdelpozo
En una recóndita plaza se halla la ermita bajo la advocación del
Santísimo Cristo de Valdelpozo, imagen que los antiguos vecinos de El Pozuelo,
trajeron a la villa cuando vinieron a poblarla.
Santísimo Cristo de Valdelpozo
La imagen del Cristo, fue escondida por los naturales, en un pozo, para librarle de la furia y sin razón de los
franceses de Napoleón. Don Rómulo Muro, ilustre puseño y preclaro periodista, escribió un bello poema a su Cristo de Valdelpozo del que citamos algunos de sus versos:
.....................................
Los puseños le salvaron
de la vil furia francesa,
y el Cristo salvará siempre
al pueblo que le venera,
porque el Santísimo Cristo
del Valdelpozo no deja
el amor que se le tiene
sin debida recompensa.
En este decoroso templo, casa de todos los puseños, hay una pilastra tardo-romana.
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Los puseños le salvaron
de la vil furia francesa,
y el Cristo salvará siempre
al pueblo que le venera,
porque el Santísimo Cristo
del Valdelpozo no deja
el amor que se le tiene
sin debida recompensa.
En este decoroso templo, casa de todos los puseños, hay una pilastra tardo-romana.
El ayuntamiento fue levantado a finales del siglo XV, cuando los Reyes Católicos mandaron hacer casas donde se ayuntaran los Concejos de las villas de Castilla, o, en caso de desobediencia, pena de supresión de fueros y prebendas.
San Martín de Pusa siguió esta pragmática y levantó una magnífica casa grande donde pudo ayuntar su concejo, del que fue alcalde honorífico Alfonso XIII.
Interesantes entradas, las contenidas en este Blog, que sin duda merece un fiel seguimiento. Está claro que nuestra riqueza cultural aparece en todos los rincones de nuestra geografía, lástima que no siempre han/hemos sabido conservarla y lo que es peor, apreciarla.
ResponderEliminarBravo, por gentes como tú que, haciendo uso de las nuevas tecnologias puestas a nuestro alcance, contribuyen a difundir tan preciado legado.