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miércoles, 6 de marzo de 2013

Ciudad de Vascos



         La conquista de Hispania por los árabe, fue planificada como una Yihad (guerra santa) por el Califa Al Walid I (705-715), pues aunque en un principio se admitió el culto a cristianos y judíos, en la práctica estos fueron, en parte, aniquilados u obligados a la obediencia coránica, a la vez que según fueron cobrando fuerza, aumento la represión y se fue borrando la cultura hispano-goda.

         El contingente que intervino en la conquista árabe y posterior dominio de la Península Ibérica, estaba compuesto por, el ejército, personas de la administración, gobierno y religiosos, se puede cifrar en unas cuarenta y cinco mil personas. De este contingente una minoría, pero en si la elite, eran los denominados árabes originarios de Siria, Jordania, Yemen y otros territorios de la Península Arábiga. Ellos fueron los dirigentes del ejército, los administradores más sobresalientes y una elite religiosa. El resto, pero más numerosos, eran los denominados moros (mauritanos) originarios del Magreb (Marruecos, Argelia, Túnez y La Tripolitania), donde se habían asentado a partir del año 675, tras las luchas mantenidas por los árabes con los pobladores de estos territorios cristianos-bizantinos, y los cuales eran de origen racial Butr y Zanatas y se habían extendido por la costa mediterránea hasta los límites meridionales del Sahara, y fueron más conocidos como beréberes.

         La división administraba de la España Musulmana (Alandalus), especialmente después del advenimiento del califato de Abd al-Rahmánn I  (756-788), que pudo gobernar Al-Ándalus, gracias a la clientela de orígenes sirios, afines a su familia paterna los Omeyas, y a la gran ayuda que le prestaron los jefes tribales del pueblo de los Nafza, al que pertenecía su madre, y muy asentados en la península Ibérica, quedo de la siguiente manera.

         Los territorios del sur y el levante se administraban directamente desde Córdoba. El resto del territorio estaba dividido en tres circunscripciones administrativas denominadas MARCAS.

         La Marca Inferior (Al-Tagr al-Adna), con capital en Mérida, y más tarde Badajoz, estaba poblada por colectivos Hispano-Godos (mulaidines) los cuales habían adoptado la cultura árabe y la religión musulmana, y colectivos berebere de orígenes Butr y los Miknasa, que se asentaron al sur de Mérida y al este, hasta Gafiq (Belalcazar), capital Fahs al Ballt (Llano de las Bellotas, hoy comarca de Los Pedroches). De esa comarca era originaria la familia, que en el siglo XI reinaría en el Reino de Badajoz.

         Esta marca comprendía todo el territorio que durante la última parte del imperio romano y época visigoda se conoció como La Lusitania. Comprendía la cuenca baja del rió Tajo hasta Lisboa y La cuenca media y baja del rió Guadiana.

         La Marca Superior (Al-Tagr al-Ala) el nordeste peninsular, comprendía todo el Valle del Ebro, lindante con el nacimiento del río Duero y con el nacimiento del río Tajo, coincidiendo con la división romana de La Tarraconense. Estaba dividido en Coras dirigidas por jefes o príncipes de origen autóctono o indígenas, que hizo que el poder perdurase más tiempo bajo el dominio califal. Los más al norte y fronterizos con los francos, como Barbitanilla (Barbastro), ocupaban todo el norte de la provincia de Huesca y controlaba los pasos pirenaicos. La Cora de Barusa, con capital en Molina de Aragón, limitaba con la Cora de Santaverya perteneciente a la Marca Media.

         La Marca Media (Al-Tagr al-Awsat), estaba poblada por colectivos hispano-godos (mulaidines) y (mozárabes), y un gran colectivo de origen africano de raza Butr, pertenecientes mayoritariamente al Pueblo Nafza que se asentó entre las cuencas de los ríos Tajo y Guadiana. Estaba dividida en tres Coras. O distritos administrativos y militares al mando de un gobernador por delegación de los Califas de la dinastía Omeya.

         La Cora de Santaverya, que comprendía desde el nacimiento del río Tajo, el Valle del Rió Turia hasta Tirwal (Teruel), Calamocha, Molina de Aragón, Guadalajara, Tierras de Soria hasta el Rió Duero, llegando por el sur hasta Ocaña. Comprendía gran parte de la provincia de Teruel, toda la de Cuenca, parte de la de Soria y de la de Guadalajara. Su Capital primeramente fue Santaverya, la romana Ercavica, junto a la actual población de Cañaveruela (Cuenca), paso luego a Uklís (Ucles), más tarde paso a Walma (Huélamos) y por ultimo a Al-Qannit (Cañete), y de aquí a Cuenca.

         La Cora de Tulaytula (Toledo), que comprendía gran parte de la actuales provincias de Toledo, Ávila, Madrid, parte de la de Guadalajara y ascendía hasta el Duero por las actuales provincias de Soria y Segovia, por el este lindaba con la Cora de Santaverya y por el sur se alargaba hasta tierras de Yayyan (Jaén) ocupando gran parte de la provincia de Ciudad Real hasta Qasrátiyyar (Alcázar de San Juan).

         La Cora de Makhada Al-Balat (Álbala), con capital en Al-Balat, junto a Romangordo (Cáceres). Al-Balat significa el losado o pavimento, haciendo referencia a él trazado de la calzada romana que unía Mérida con Zaragoza. Ocupaba el norte de la actual provincia de Cáceres hasta Zamora, al sur del río Tajo desde las Orellanas hasta la comarca de La Jara, incluyendo los Ibores y la Sierra de Altamira, Toda la llanura de El Arañuelo, a provincia de Ávila , las tierras de Talavera, Escalona y Maqueda.


Yo busco de los siglos 
 las ya borradas huellas…
 y sé de esos imperios
de que ni el nombre queda.
        Gustavo Adolfo Bécquer

CIUDAD  DE  VASCOS

         Los restos arqueológicos de la llamada Ciudad de Vascos, con independencia de que allí hubiese habido población hispano-romana, incluso anterior,  así como la presencia constatada de población visigoda, hemos de identificarlos con los de una Medina (ciudad) hispano-musulmana, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1932.

         Se debió de levantar en la segunda mitad del siglo VIII, ya que en el siglo IX estaban construidos todos los recintos defensivos del sur del río Tajo. Debió de pasar a dominio de Castilla en el año 1080, cuando agobiado por las revueltas internas en el reino de Toledo, su monarca Al-Qadir pacta con Alfonso VI Rey de Castilla (1065-1109) y pasan a poder de Castilla las fortalezas de Canturias y Vascos. Con la rápida reconquista de la zona, la ciudad se fue deshabitada, y al no ofrecer ya ninguna ventaja estratégica y  por no estar en ruta frecuentada, no fue expoliada. Un romance medieval se hace eco de la conquista:

Ese buen rey don Alonso
de la mano horadada
después que ganó Toledo
en él puso su morada,
de do ganó los lugares
de moros que ende fincaban:
Montalbán y Talavera,
Oropesa y Mejorada,
 …………………………

         Se encuentra enclavada en una zona de difícil acceso y sobre un terreno rocoso en el margen izquierdo del rió Huso, antes de la desembocadura de este en el Tajo. El rió Huso la bordea por el este y norte haciéndola inexpugnable. Por la parte oeste la protege el barranco del arroyo de La Mora. La parte sur da a una raña (llanura de monte bajo), y en su cercanía hubo un arrabal y un cementerio, así como otro más al oeste.

         Todo hace pensar que esta ciudad es la denominada Nafza, principal urbe del pueblo bereber de este nombre.

        Pero si este fue su nombre ¿de dónde  procede el nombre de Vascos?  Según el geógrafo granadino del siglo XII Ibn Galib, la ciudad de Talavira (Talavera) tenía tres distritos, uno de los cuales era denominado Basak, que por la semejanza lingüística se tiende a identificar con Vascos. Tendríamos así al distrito o comarca de Basak (Vascos) y la ciudad Nafza. También Vascos puede venir de al-Wacar (el castillo).

       La Medina de Vascos sigue una tipología urbanística propia de la cultura árabe, estando delimitada por una muralla que constituía en si La Medina o Ciudad. En ella se levantaban los edificios propios de la cultura musulmana como: mezquitas, zoco, alcaicería (barrio de Tiendas), baños públicos y por supuesto La Alcazaba.

La Muralla
        
         Está construida con piedra y a determinada altura con tapial que por ser de poca calidad se ha perdido en casi todo el perímetro, siendo en la parte sur más elevados sus muros. Está jalonada por torres, que en algunos casos son cuadrados. Estas torres en ocasiones contaban con un foso para una mejor defensa. Su anchura es de casi dos metros y está en buen estado de conservación. Carece de cimientos ya que se levanta sobre roca.

         Se conserva las puertas del sur y la del oeste, esta última en una zona construida a base de grandes sillares, presentando un arco de herradura esculpido en el muro. La puerta sur construida en sillería y mampostería, presenta almenas. Por el trazado de la misma, todo hace pensar que fue de las denominadas de Recodo. Esta técnica arquitectónica de construir las puertas en forma de codo, ostacularizaba el acceso a la medina en caso de un ataque militar, ya que estas puertas estaban fuertemente fortificadas. Las primeras puertas de estas características de las que tenemos noticias son las de Bagdad de época del califa Al-Mansur (762-765), y la de Ankara del año 859. Puede que estas tengan su origen en fortificaciones preislámicas en Mesopotamia (tierra entre ríos) de donde llevaron esta técnica los abasíes que desde la región de Oxo fueron a Bagdad. En la península Ibérica son introducidas en el siglo XI por los almorávides.     

       El recinto amurallado de la Ciudad de Vascos contaba con cinco portillos de los cuales dos se encuentran muy bien conservados. Su uso era para ir a abastecerse de agua y leña, así como para evacuar las aguas de lluvias. Todos estaban situados junto a una torre que a la vez controlaban el paso de personas. Su trazado urbano, al igual que en todas las ciudades islámicas, era de estrechas calles y por las características del terreno hemos de suponer de grandes pendientes.


La alcazaba

         Recinto fortificado dentro de la medina a su vez también fortificada, estaba destinada a residencia de calidad con alguna misión defensiva. En ella residía El Gobernador de la medina y de su distrito, por delegación de la autoridad de La Cora de Al-Balat, para la gobernación y la defensa de los mismos.
      
         El territorio que dependía de La Ciudad de Vascos era gran parte de La Jara (Toledo), parte de la Sierra de Altamira y parte del Campo Arañuelo. Un importante destacamento militar residía en La Alcazaba de la Medina al mando del Gobernador.

         A la primitiva Alcazaba de la ciudad se accede por una puerta que franquean dos robustas torres con puerta, hoy inexistente, de donde parte el muro que cierra el recinto de la misma. Sobre este muro corría una barbacana en la que se conservado un remate de tapial, el único que se a conservado.

         Por la parte sur y oeste hay dos zonas añadidas a la alcazaba, con puertas que controlaban el acceso. La Alcazaba contaba con una mezquita, de planta rectangular de 130 metros cuadrados. Se accede por una puerta abocinada en la rampa de acceso a la parte superior de la Alcazaba. Al traspasar la puerta de la mezquita se entraba en un espacio a modo de zaguán destinado a descalzarse para entrar en el salón de oración. Frente de la entrada a la sala de oración, había otro recinto, en el que parte de unas pilas nos indican que estaba destinado a realizar las abluciones, que desaguaba al exterior.


         La sala de oración estaba dividida en cuatro naves longitudinales y otras tantas trasversales, divididas por columnas de las que se han conservado en el lado norte algunos fustes y pilares. Estas sostenían arcos de herradura construidos con ladrillos. El mihrab (nicho en la mezquita que señala a donde deben mirar los que oran) se encuentra tallado en el muro sur y ocupa el punto medio de todo el recinto. Esta mezquita se debió de construir en el siglo X, y para uso exclusivo de los moradores de la alcazaba, dado que había otras, diseminadas por la ciudad.




EL  YIHAD A  YILLIQIYA de Ibn al-Qitt

         El Yihad es para los musulmanes La Guerra Santa y Yilliqiya era el reino cristiano de León, que acababa de conquistar Zamora y había fijado la frontera con Al-Ándalus en el río Duero.

         La génesis de la revuelta que encabezo Ibn al-Qitt, hay que buscarla en el antagonismo recalcitrante entre los Omeyas de Córdoba, que seguían la ortodoxia sunni y los califas fatimies de Ifriqiya (Túnez, Argelia y La Tripolitania (Libia).

         Las posiciones fatimíes tuvieron un primer propagador en Abu Ali al-Sarray, quien conocedor de la aceptación popular de los hombres cultos, a la vez que austeros y de costumbres eremitas. Recorrió todo Al-Ándalus, vestido de parco sayal de lana, calzado con abarcas de esparto y montado en un humilde burro. Propagando la idea de una guerra santa contra el Califato Omeya de corriente sunni. Estas tesis calaron hondo entre los pueblos hispanos de origen bereber en especial en el Pueblo Nafza.

         Abu Alí al-Sarray convenció a un miembro de la familia Omeya para organizar una rebelión que le conduciría a hacerse con el poder. El elegido era Ibn al-Qitt (el gato) apodada así la familia desde su abuelo, el cual a su vez era nieto del Emir Omeya Hiham e hijo de Abd al-Rahmán I (756-788).

         Ibn al-Qitt era un hombre joven, de noble cuna, ilustrado, de regio porte, de bello rostro a pesar de sufrir un tic nervioso. Era un hábil prestigitador que hacia premoniciones sobre el fin del mundo y tenía una filosofía ascética, que pregonaba: que prevaleciera el reino del bien, y la prohibición del mal.
Defender la verdad sobre la mentira. A la vez que se presentaba como un Mahdi (Guía o Mesías), y proclamaba el Yihad (guerra santa), contra el reino de León.

         El año 288/900 Ibn al-Qitt sale de Córdoba y se dirige a Fahs al-Ballut (el llano de las bellotas), la actual comarca de Los Pedroches con capital Gafiq (actual Belalcazar), continua por Yabal al-Buranis (Sierra de Almaden), con grandes seguidores para iniciar la guerra santa. Llega a Trujillo y desde esta se dirige a Nafza, desde donde pide colaboración en la toda la Marca Media para ir a la conquista de Zamora, a la que se le suman Talavera, Toledo, Madrid, Guadalajara, Mérida y Badajoz. En estos territorios había grandes contingentes de musulmanes de origen berebere.

         Con un ejército de sesenta mil hombres voluntarios entre jinetes e infantes sale de Nafza para conquistar Zamora. Llegado junto al río Duero Ibn al Qitt manda una insolente misiva a Alfonso III (866-910) pidiéndole
se convierta al Islam y entregue Zamora y el reino de León al poder musulmán, lo que enojo sobremanera al de León que decidió salir a combatir.

         El primer encuentro fue favorable a Ibn al-Qitt, lo que movió a determinados contingentes a retirarse por una aparente victoria. La batalla duro diez días y Ibn al-Qitt fue derrotado y muerto el 10 de julio del año 901.