La conquista de Hispania por los
árabe, fue planificada como una Yihad (guerra santa) por el Califa Al Walid I
(705-715), pues aunque en un principio se admitió el culto a cristianos y
judíos, en la práctica estos fueron, en parte, aniquilados u obligados a la
obediencia coránica, a la vez que según fueron cobrando fuerza, aumento la
represión y se fue borrando la cultura hispano-goda.
El contingente que intervino en la
conquista árabe y posterior dominio de la Península Ibérica,
estaba compuesto por, el ejército, personas de la administración, gobierno y
religiosos, se puede cifrar en unas cuarenta y cinco mil personas. De este
contingente una minoría, pero en si la elite, eran los denominados árabes
originarios de Siria, Jordania, Yemen y otros territorios de la Península Arábiga.
Ellos fueron los dirigentes del ejército, los administradores más
sobresalientes y una elite religiosa. El resto, pero más numerosos, eran los
denominados moros (mauritanos) originarios del Magreb (Marruecos, Argelia,
Túnez y La Tripolitania),
donde se habían asentado a partir del año 675, tras las luchas mantenidas por
los árabes con los pobladores de estos territorios cristianos-bizantinos, y los
cuales eran de origen racial Butr y Zanatas y se habían extendido por la
costa mediterránea hasta los límites meridionales del Sahara, y fueron más
conocidos como beréberes.
La división administraba de la España
Musulmana (Alandalus), especialmente después del advenimiento del califato de
Abd al-Rahmánn I (756-788), que pudo
gobernar Al-Ándalus, gracias a la clientela de orígenes sirios, afines a su
familia paterna los Omeyas, y a la gran ayuda que le prestaron los jefes
tribales del pueblo de los Nafza, al que pertenecía su madre, y muy asentados
en la península Ibérica, quedo de la siguiente manera.
Los territorios del sur y el levante
se administraban directamente desde Córdoba. El resto del territorio estaba
dividido en tres circunscripciones administrativas denominadas MARCAS.
La Marca Inferior
(Al-Tagr al-Adna), con capital en Mérida, y más tarde Badajoz, estaba
poblada por colectivos Hispano-Godos (mulaidines) los cuales habían adoptado la
cultura árabe y la religión musulmana, y colectivos berebere de orígenes Butr y
los Miknasa, que se asentaron al sur de Mérida y al este, hasta Gafiq
(Belalcazar), capital Fahs al Ballt (Llano de las
Bellotas, hoy comarca de Los Pedroches). De esa comarca era originaria la
familia, que en el siglo XI reinaría en el Reino de Badajoz.
Esta marca comprendía todo el territorio
que durante la última parte del imperio romano y época visigoda se conoció como
La Lusitania.
Comprendía la cuenca baja del rió Tajo hasta Lisboa y La
cuenca media y baja del rió Guadiana.
La Marca Superior
(Al-Tagr al-Ala) el nordeste peninsular, comprendía todo el Valle del
Ebro, lindante con el nacimiento del río Duero y con el nacimiento del río
Tajo, coincidiendo con la división romana de La Tarraconense. Estaba
dividido en Coras dirigidas por jefes o príncipes de origen autóctono o indígenas,
que hizo que el poder perdurase más tiempo bajo el dominio califal. Los más al
norte y fronterizos con los francos, como Barbitanilla (Barbastro), ocupaban
todo el norte de la provincia de Huesca y controlaba los pasos pirenaicos. La Cora de
Barusa, con capital en Molina de Aragón, limitaba con la Cora de
Santaverya perteneciente a la Marca Media.
La Cora de Santaverya, que comprendía desde
el nacimiento del río Tajo, el Valle del Rió Turia hasta Tirwal (Teruel),
Calamocha, Molina de Aragón, Guadalajara, Tierras de Soria hasta el Rió Duero,
llegando por el sur hasta Ocaña. Comprendía gran parte de la provincia de
Teruel, toda la de Cuenca, parte de la de Soria y de la de Guadalajara. Su
Capital primeramente fue Santaverya, la romana Ercavica,
junto a la actual población de Cañaveruela (Cuenca), paso luego a Uklís
(Ucles), más tarde paso a Walma (Huélamos) y por ultimo a Al-Qannit
(Cañete), y de aquí a Cuenca.
La Cora de Tulaytula (Toledo), que comprendía
gran parte de la actuales provincias de Toledo, Ávila, Madrid, parte de la de
Guadalajara y ascendía hasta el Duero por las actuales provincias de Soria y
Segovia, por el este lindaba con la
Cora de Santaverya y por el sur se alargaba hasta tierras de Yayyan
(Jaén) ocupando gran parte de la provincia de Ciudad Real hasta Qasrátiyyar
(Alcázar de San Juan).
La Cora de Makhada Al-Balat (Álbala),
con capital en Al-Balat, junto a Romangordo (Cáceres). Al-Balat significa el
losado o pavimento, haciendo referencia a él trazado de la calzada romana que
unía Mérida con Zaragoza. Ocupaba el norte de la actual provincia de Cáceres
hasta Zamora, al sur del río Tajo desde las Orellanas hasta la comarca de La Jara, incluyendo los Ibores y
la Sierra de Altamira,
Toda la llanura de El Arañuelo, a provincia de Ávila , las tierras de Talavera,
Escalona y Maqueda.
Yo
busco de los siglos
las ya borradas huellas…
las ya borradas huellas…
y sé de esos imperios
de
que ni el nombre queda.
Gustavo
Adolfo Bécquer
CIUDAD DE VASCOS
Los restos arqueológicos de la llamada Ciudad
de Vascos, con independencia de que allí hubiese habido población hispano-romana,
incluso anterior, así como la presencia
constatada de población visigoda, hemos de identificarlos con los de una Medina (ciudad) hispano-musulmana,
declarada Monumento Histórico-Artístico en 1932.
Se debió de levantar en la segunda
mitad del siglo VIII, ya que en el siglo IX estaban construidos todos los
recintos defensivos del sur del río Tajo. Debió de pasar a dominio de Castilla
en el año 1080, cuando agobiado por las revueltas internas en el reino de
Toledo, su monarca Al-Qadir pacta con Alfonso VI Rey de Castilla (1065-1109) y
pasan a poder de Castilla las fortalezas de Canturias y Vascos. Con la rápida
reconquista de la zona, la ciudad se fue deshabitada, y al no ofrecer ya
ninguna ventaja estratégica y por no
estar en ruta frecuentada, no fue expoliada. Un romance medieval se hace eco de
la conquista:
Ese buen rey don Alonso
de la mano horadada
después que ganó Toledo
en él puso su morada,
de do ganó los lugares
de moros que ende fincaban:
Montalbán y Talavera,
Oropesa y Mejorada,
…………………………
Se encuentra enclavada en una zona de
difícil acceso y sobre un terreno rocoso en el margen izquierdo del rió Huso,
antes de la desembocadura de este en el Tajo. El rió Huso la bordea por el este
y norte haciéndola inexpugnable. Por la parte oeste la protege el barranco del
arroyo de La Mora. La
parte sur da a una raña (llanura de monte bajo), y en su cercanía hubo un
arrabal y un cementerio, así como otro más al oeste.
Todo hace pensar que esta ciudad es la
denominada Nafza, principal urbe del pueblo bereber de este nombre.
Pero si este fue su nombre ¿de dónde procede el nombre de Vascos? Según el geógrafo granadino del siglo XII Ibn
Galib, la ciudad de Talavira (Talavera) tenía tres distritos, uno de los cuales era
denominado Basak, que por la semejanza lingüística se tiende a identificar con
Vascos. Tendríamos así al distrito o comarca de Basak (Vascos) y la ciudad
Nafza. También Vascos puede venir de al-Wacar
(el castillo).
La Medina de Vascos sigue una
tipología urbanística propia de la cultura árabe, estando delimitada por una
muralla que constituía en si La
Medina o Ciudad. En ella se levantaban los edificios propios
de la cultura musulmana como: mezquitas, zoco, alcaicería (barrio de Tiendas),
baños públicos y por supuesto La
Alcazaba.
La Muralla
Está construida con piedra y a
determinada altura con tapial que por ser de poca calidad se ha perdido en casi
todo el perímetro, siendo en la parte sur más elevados sus muros. Está jalonada
por torres, que en algunos casos son cuadrados. Estas torres en ocasiones
contaban con un foso para una mejor defensa. Su anchura es de casi dos metros y
está en buen estado de conservación. Carece de cimientos ya que se levanta sobre
roca.
Se conserva las puertas del sur y la
del oeste, esta última en una zona construida a base de grandes sillares,
presentando un arco de herradura esculpido en el muro. La puerta sur construida
en sillería y mampostería, presenta almenas. Por el trazado de la misma, todo
hace pensar que fue de las denominadas de Recodo.
Esta técnica arquitectónica de construir las puertas en forma de codo,
ostacularizaba el acceso a la medina en caso de un ataque militar, ya que estas
puertas estaban fuertemente fortificadas. Las primeras puertas de estas
características de las que tenemos noticias son las de Bagdad de época del
califa Al-Mansur (762-765), y la de Ankara del año 859. Puede que estas tengan
su origen en fortificaciones preislámicas en Mesopotamia (tierra entre ríos) de
donde llevaron esta técnica los abasíes que desde la región de Oxo fueron a
Bagdad. En la península Ibérica son introducidas en el siglo XI por los
almorávides.
El
recinto amurallado de la Ciudad
de Vascos contaba con cinco portillos de los cuales dos se encuentran muy bien
conservados. Su uso era para ir a abastecerse de agua y leña, así como para
evacuar las aguas de lluvias. Todos estaban situados junto a una torre que a la
vez controlaban el paso de personas. Su trazado urbano, al igual que en todas
las ciudades islámicas, era de estrechas calles y por las características del
terreno hemos de suponer de grandes pendientes.
La alcazaba
Recinto fortificado dentro de la
medina a su vez también fortificada, estaba destinada a residencia de calidad
con alguna misión defensiva. En ella residía El Gobernador de la medina y de su
distrito, por delegación de la autoridad de La Cora de Al-Balat, para la gobernación y la
defensa de los mismos.
El territorio que dependía de La Ciudad de
Vascos era gran parte de La Jara (Toledo), parte de la Sierra de Altamira y
parte del Campo Arañuelo. Un importante destacamento militar residía en La Alcazaba de la Medina al mando del
Gobernador.
A la primitiva Alcazaba de la ciudad
se accede por una puerta que franquean dos robustas torres con puerta, hoy
inexistente, de donde parte el muro que cierra el recinto de la misma. Sobre
este muro corría una barbacana en la que se conservado un remate de tapial, el
único que se a conservado.
Por la parte sur y oeste hay dos zonas
añadidas a la alcazaba, con puertas que controlaban el acceso. La Alcazaba contaba con una mezquita, de planta rectangular de 130 metros cuadrados.
Se accede por una puerta abocinada en la rampa de acceso a la parte superior de
la Alcazaba. Al
traspasar la puerta de la mezquita se entraba en un espacio a modo de zaguán
destinado a descalzarse para entrar en el salón de oración. Frente de la
entrada a la sala de oración, había otro recinto, en el que parte de unas pilas
nos indican que estaba destinado a realizar las abluciones, que desaguaba al
exterior.
La sala de oración estaba dividida en
cuatro naves longitudinales y otras tantas trasversales, divididas por columnas
de las que se han conservado en el lado norte algunos fustes y pilares. Estas
sostenían arcos de herradura construidos con ladrillos. El mihrab (nicho en la
mezquita que señala a donde deben mirar los que oran) se encuentra tallado en
el muro sur y ocupa el punto medio de todo el recinto. Esta mezquita se debió
de construir en el siglo X, y para uso exclusivo de los moradores de la
alcazaba, dado que había otras, diseminadas por la ciudad.
EL YIHAD A
YILLIQIYA de Ibn al-Qitt
El Yihad es para los musulmanes La
Guerra Santa y Yilliqiya era el reino cristiano de León, que acababa de
conquistar Zamora y había fijado la frontera con Al-Ándalus en el río Duero.
La génesis de la revuelta que encabezo
Ibn al-Qitt, hay que buscarla en el antagonismo recalcitrante entre los Omeyas
de Córdoba, que seguían la ortodoxia sunni y los califas fatimies
de Ifriqiya (Túnez, Argelia y La Tripolitania (Libia).
Las posiciones fatimíes tuvieron un
primer propagador en Abu Ali al-Sarray, quien conocedor de la aceptación
popular de los hombres cultos, a la vez que austeros y de costumbres eremitas.
Recorrió todo Al-Ándalus, vestido de parco sayal de lana, calzado con abarcas
de esparto y montado en un humilde burro. Propagando la idea de una guerra
santa contra el Califato Omeya de corriente sunni. Estas tesis
calaron hondo entre los pueblos hispanos de origen bereber en especial en el
Pueblo Nafza.
Abu Alí al-Sarray convenció a un
miembro de la familia Omeya para organizar una rebelión que le conduciría a
hacerse con el poder. El elegido era Ibn al-Qitt (el gato) apodada así la
familia desde su abuelo, el cual a su vez era nieto del Emir Omeya Hiham e hijo
de Abd al-Rahmán I (756-788).
Ibn al-Qitt era un hombre joven, de
noble cuna, ilustrado, de regio porte, de bello rostro a pesar de sufrir un tic
nervioso. Era un hábil prestigitador que hacia premoniciones sobre el fin del
mundo y tenía una filosofía ascética, que pregonaba: que prevaleciera el reino
del bien, y la prohibición del mal.
Defender la verdad
sobre la mentira. A la vez que se presentaba como un Mahdi (Guía o Mesías), y
proclamaba el Yihad (guerra santa), contra el reino de León.
El año 288/900 Ibn al-Qitt sale de
Córdoba y se dirige a Fahs al-Ballut (el llano de las
bellotas), la actual comarca de Los Pedroches con capital Gafiq (actual
Belalcazar), continua por Yabal al-Buranis (Sierra de
Almaden), con grandes seguidores para iniciar la guerra santa. Llega a Trujillo
y desde esta se dirige a Nafza, desde donde pide colaboración en la toda la Marca Media para ir a
la conquista de Zamora, a la que se le suman Talavera, Toledo, Madrid,
Guadalajara, Mérida y Badajoz. En estos territorios había grandes contingentes
de musulmanes de origen berebere.
Con un ejército de sesenta mil hombres
voluntarios entre jinetes e infantes sale de Nafza para conquistar Zamora.
Llegado junto al río Duero Ibn al Qitt manda una insolente misiva a Alfonso III
(866-910) pidiéndole
se convierta al Islam y entregue Zamora y el reino de León
al poder musulmán, lo que enojo sobremanera al de León que decidió salir a
combatir.
El primer encuentro fue favorable a
Ibn al-Qitt, lo que movió a determinados contingentes a retirarse por una
aparente victoria. La batalla duro diez días y Ibn al-Qitt fue derrotado y
muerto el 10 de julio del año 901.