sábado, 23 de marzo de 2013

La fiesta hebrea del Purim



      En las fiestas propias del mes de Febrero y Marzo, entre San Blas, La Candelaria y el Carnaval, e incluso la propia Semana Santa, hay gran proliferación de dulces de sartén. Tal vez sea consecuencia de la influencia que pudo tener la fiesta judía del PURIM, en nuestra cocina medieval, sabido la gran población de origen judío que hubo en Candele, Oropesa, Puente del Arzobispo y Talavera de la Reina, y en menor medida en las otras localidades de nuestra comarca.
       La alegre y bulliciosa fiesta de PURIM, que celebraban los judíos en Febrero o Marzo (según su calendario lunar), estaba dedicada a conmemorar un acontecimiento, ocurrido al pueblo, a mediados del siglo V a. de C. Cuando la reina Éster, sobrina de Mardoqueo, ambos de la misma estirpe y raza  judía,  advirtió al rey persa Asuero (Jerjes I circa 519-465) de los planes siniestros del gobernador Aman, que pretendía aniquilar a todo el pueblo judío. Muerto este y libre el pueblo de tal amenaza, se estableció la fiesta de PURIM en memoria de la reina Éster.
        Estas fiestas se caracterizaban por lo festivas y bulliciosas en cuanto a lo que se refiere a las comidas, bebidas y bailes, que tenían gran protagonismo. En ellas se hacían un dulce de pasta frita embadurnado de azúcar o miel, que en algunos lugares de España se laman orejas, orellet, orejas de Aman, pestiños… y que guardan un gran parecido con nuestro suspiros, cristiones y mangas.
       Otra costumbre de esta fiesta  de los judíos de Sefarad (España) era la de hacer la chiquillería de sus aljamas un muñeco que arrastraban por calles y plazas, le insultaba, golpeaban y por último lo quemaban. Esta costumbre guarda mucho parecido a la nuestra de los judas, que se hacían en muchos pueblos de la comarca y al pero-palo de Villanueva de la Vera.



RECETA  de MANGAS                                          


INGREDIENTES
300        cl. de vino blanco
              Aceite de girasol
1            taza de agua
              Azafrán
              Miel
1            taza de aceite de oliva
1            taza de aceite de oliva
1            clavo
              Harina (la que admita)          


       Machamos el clavo y el azafrán y lo disponemos en un bol donde tenemos el aceite de oliva y el agua, lo batimos bien y vamos añadiendo la harina hasta que la masa tome densidad para poder trabajar con las manos.


      Estiramos la masa y formamos cuadrados y doblamos dos esquinas opuestas hacia adentro.

       Las freímos en aceite de girasol y cuando están las dejamos templar y las pasamos por miel      con agua caliente.

 



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