viernes, 22 de marzo de 2013

Los alcornoques


Los  alcornoques

...y de cuando en
cuando los alcornoques
despojados de su corcho
nos mostraban
su rojo tronco desnudo,
como cuerpos desollados
de sufridos San Bartolomé.

Miguel de Unamuno
                                                                                                                                                                                                                          
                                                                                                                                                                                                               
      No son los alcornoques árboles a los que los poetas hayan compuesto líricas odas y rimados versos, y sin embargo su porte majestuoso y su verde claro y brillante le hacen uno de los árboles más bellos de nuestra zona.
         El alcornoque tiene más altura que la encina, con la cual convive, pero es menos frondoso que esta. Busca más humedad en el suelo y huye de climas fríos, en especial de las heladas. Su floración es más larga y su fruto mas alargado y amargo que el de esta y más tardío, lo que beneficia y alarga el aprovechamiento de la montanera. Su madera de gran dureza fue antaño muy usada en la elaboración de carros.
         Altivos alcornoque de mi tierra, diseminados entre el arroyo Alcañizo y el río Guadyervas, que enriquecéis las dehesas de Dehesa Nueva, Deheson del Encinar, Alcornocal… Vosotros de corteza grisácea y desquebrajada de arriba abajo, que como jirones se os arranca para obtener el corcho.
         La saca del corcho se lleva a cabo en los primeros días del verano, cuando el calor impide la proliferación de hongos que infecte la madera del alcornoque, muy sensible al frío, las enfermedades y el fuego. La primera saca se lleva a cabo cuando el árbol tiene aproximadamente veinticinco años, y al corcho que se extrae se le denomina bornizo y por ser muy irregular, se destina a la fabricación de belenes (su corcho ha sido montañas del castillo de Herodes, portal de Belén, campos rocosos… sueños y fantasías infantiles). Las sacas posteriores, de corcho más homogéneo,  se realizaran cada diez años.
         Dos hombres con hachas en mano, van haciendo cortes circulares en el tronco del alcornoque desde la raíz y entre estos un corte vertical. Después, ayudados por los mangos de los hachas a modo de cuña, hacen con ellos palanca desprendiendo la corteza que llaman panas. Quedando los alcornoques desgarrados y con su piel sangrante, del color del barro de los alfareros puenteños y desprendiendo un aroma a tierra y vida maltratada. Más tarde ira oscureciendo su piel hasta recobrar el tono pardo y luego grisáceo.
         Las panas son trasportadas a lomos de mulos a través del sotobosque entre aromáticas jaras, ornamentales retamas y coloridos cantuesos, hasta claras de la dehesa en donde se pesara y se cargara en camiones que las conducirán hasta la fábrica.
         Corcho de viejas colmenas, flotadores de baños de días de esparcimiento, de tapones de vinos míticos… corchos de nuestra vida y sufrimiento de nuestros alcornoques.


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